A toda la comunidad de la Red Educacional Ignaciana: Fe y Alegría y la Asociación de Colegios Ignacianos.

En estas últimas tres semanas, Chile se ha visto removido por la fuerza de sus ciudadanos. Sobre esto, queremos referirnos a cuatro puntos:

1.Adherimos a la demanda social, que nos parece de toda justicia; la vemos como una obligación ética. Queremos y necesitamos que en Chile toda persona tenga asegurada en su trayectoria vital las condiciones básicas para vivir con dignidad, y en la cual cada uno/a cuente con las posibilidades y oportunidades para desplegarse en toda su humanidad.

Creemos que tener estudiantes conscientes de la realidad y de las desigualdades manifestadas de diferentes formas; es fundamental para poder cambiarlas. Necesitamos hombres y mujeres con un horizonte de justicia social y de inconformismo hasta alcanzarla.

En esta línea, valoramos los espacios que estas semanas han abierto en sus comunidades escolares para reflexionar sobre lo que está ocurriendo en nuestro país, y los instamos a continuar haciéndolo de una forma creativa, asertiva e ignaciana. ver adjunto

2.En el análisis de nuestro contexto, es especialmente urgente mirar el área de educación: el acceso, dado que nuestro sistema deja fuera a muchos, y la calidad, ya que bajos niveles de logro de los estudiantes evidencian las desigualdades sociales existentes.

Nuestro país necesita estudiantes competentes, que puedan desplegar todos sus talentos y a su vez contribuir a formar esa sociedad más justa que todos anhelamos.

Queda un mes para terminar el año escolar y es crítico que nuestros estudiantes tengan la posibilidad de aprender lo que ellos y ellas necesitan para comenzar un 2020 con el piso de conocimientos y habilidades para enfrentar el nuevo año. Pero estamos convencidos de que estos aprendizajes deben ser situados en el contexto que nos está tocando vivir. En ese sentido, los animamos a tomar lo que estamos viviendo como una oportunidad de aprendizaje para nuestros estudiantes, la que debe ir de la mano con aquello que ha sido dispuesto por el currículum nacional.

3.Condenamos la violencia. En primer lugar, la vulneración de los derechos humanos, que ha sido grave en estas últimas semanas. En segundo lugar, el vandalismo y saqueo, que están destruyendo nuestros barrios y ciudades. Condenamos todos estos actos, no a las personas que están detrás.

Creemos en la mirada compasiva hacia el prójimo; esa es la invitación que Jesús nos hace al mirar el mundo. Esto es algo que debemos modelar en los más jóvenes.

Para hacerlo, entender las causas estructurales de lo que está pasando en el país nos ayuda a ganar en compasión, anclándonos en la humanidad y empatizando con ella.

4.Este es el tiempo de la comunidad. Frente a todas las incertidumbres, a todos los quiebres, a la diversidad de sentimientos que nos inundan, a la polarización interna en nuestras comunidades, creemos que nuestra red tiene más sentido que nunca.

Compartimos una misma visión, que sueña con una sociedad “justa, fraterna y más respetuosa de la dignidad de todas las personas, con estructuras que hagan posible las soluciones para superar la inequidad, la pobreza, la discriminación y la exclusión” (Proyecto Educativo REI, #37).

Como red nos sentimos interpelados, más que nunca, a comprometernos con la justicia social y esperamos que cada uno/a, en su rol de profesor/a, estudiante, paradocente o directivo/a se adhiera a ese compromiso, siendo fiel a nuestra identidad.

Pidámosle a Dios un corazón abierto para seguir escuchando y discerniendo por donde va soplando su Espíritu para seguir atentos a los signos de los tiempos que nos está tocando vivir.

Equipo de la Oficina Central de la REI

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