Por primera vez una mujer laica será la directora en este colegio que celebra sus 160 años de vida con un llamado a la renovación, motivación fundamental de la compañía de Jesús para este 2019.

El nombre de María Isabel Leichtle quedó en la historia de la educación chilena el día en que el Padre Cristián del Campo SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, confirmó que era la elegida para ser la nueva rectora del Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, convirtiéndose en la primera mujer laica que ocupa este puesto en dicho colegio.

Admirada por alumnos y apoderados en el sur, esta profesora de Historia a pocos días del inicio del año escolar 2019 nos cuenta la alegría y el gran desafío que significa aportar desde la dirección al futuro del destacado colegio del sur.

Con un extenso currículo en el que destaca un Magíster en Gestión y Dirección educacional, además de una larga trayectoria en educación, María Isabel ha desempeñado diferentes roles en el colegio San Francisco Javier, entre ellos: profesora de Ciencias Sociales, profesora Jefe, jefe del sector de Ciencias Sociales y directora de ciclo.

“Recibí el nombramiento con mucha alegría, y con mucha disposición a servir desde donde sea el llamado. Yo pertenezco a la institución hace 20 años y me he desempañado en diversas funciones. Para mí es un tremendo reconocimiento, pero también lo recibo con mucha humildad, con muchas ganas de ayudar desde la misión que se me ha encomendado”, nos cuenta desde su natal Puerto Montt donde se prepara para su nuevo papel en reemplazo de Juan Pablo Varas.

Se transforma en la primera Directora mujer y laica en este colegio ¿Es un orgullo para usted haber recibido el nombramiento del Provincial?

Indudablemente que es un gran orgullo para mí y para mi familia. Si bien es cierto, es una gran responsabilidad por el hecho de ser mujer y ser laica, creo que las competencias que poseo son fundamentales a la hora de asumir este desafío. Todo lo demás que está en juego, el cariño por la institución, los valores que comparto, el sentirme parte de la comunidad y compartir muchos aspectos de la espiritualidad ignaciana me otorga la fuerza necesaria para posesionarme en este cargo.

Más que una presión es una buena motivación…

Legítimamente, no son impedimentos. Siento que la misión que se me ha encomendado trasciende el hecho de que sea mujer. En la actualidad debemos analizar y comprender los diferentes roles y compromisos, necesidades y visiones de hombres y mujeres para ir más allá del simple reconocimiento de las diferencias de género y de esa forma lograr relaciones más equitativas y solidarias. Ser laica es una experiencia fundante en la que puedo reconocerme como persona en y para una comunidad, en un espacio de acogida que evoluciona. Por cierto ambas condiciones son una excelente motivación!

El colegio más moderno del sur de Chile y su camino a la educación integral

Isabel Leichtle creció en Puerto Montt, al sur del mundo, donde el frío y la lluvia no le ganan a las ambiciones de crear un mundo mejor. Allí se educó y consagró su pasión por la educación y el estudio de la historia, siempre con presencia de valores cristianos que se fueron fortaleciendo con la espiritualidad Ignaciana.

Tras estudiar en Valdivia, volvió a su ciudad natal y después de un breve paso por dos prestigiosos colegios de la ciudad, se incorporó al San Francisco Javier, una institución que está demostrando estar a la vanguardia educativa. El Colegio, de larga tradición en Chile (este 2019 celebra 160 años de su fundación), comenzó un proceso de renovación en 2011 con la inauguración de un moderno recinto para sus alumnos y alumnas. Esa apuesta ahora se ve complementada en sus pasillos y muros llenos de conocimiento, lugar elegido para darle la bienvenida a su nueva directora que quiere aprovechar este envión para consolidar el proceso de innovación.

El San Francisco Javier es reconocido en Chile por sus altos estándares de enseñanza en todos los ámbitos, ¿qué destaca del Colegio?

Como institución educativa tiene una tradición de 160 años en educación. Hemos ido avanzando paulatinamente, incorporándonos a una sociedad cambiante con nuevos requerimientos y nuevos retos. Partimos el año 2017 con un proceso de innovación pedagógica que está en camino, y la idea es avanzar en todo lo que implica la resignificación de las prácticas pedagógicas y de gestión para darle un sello a nuestro colegio, como una institución que aprende, que va adaptándose a los nuevos tiempos. Eso implica que esos cambios se tienen que percibir en el día a día y que nuestros estudiantes, padres, madres y apoderados sientan que es una institución que cambia, para adaptarse a las condiciones que nos exige la sociedad actual y preparar a nuestros estudiantes con las competencias para el siglo 21.

En ese sentido la formación ignaciana es un aporte para el desarrollo de estos jóvenes.

Yo destacaría la formación de la persona, de excelencia y de calidad, en definitiva integral. Que nuestros estudiantes sean capaces de enfrentar los desafíos presentes y futuros. Esto implica entregarles las herramientas necesarias para orientar su desarrollo y potenciar sus capacidades para que sean agentes de cambio y ello se debe dar en perfecto equilibrio, combinando las distintas dimensiones que tiene que desarrollar el ser humano. Ciertamente la formación ignaciana es fundamental para el desarrollo de nuestros estudiantes, pues proporciona un entorno idóneo para la reflexión y a su vez permite vivenciar experiencias prácticas sobre el contexto actual. Nuestro colegio favorece la formación de personas que se sientan llamadas a la transformación personal y del mundo en el que viven.

Fuente: www.jesuitas.cl

 

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